Jorge Zavaleta Alegre/
Con este sugerente título, Italia recorre las principales
capitales de este continente, con un exposición del Teatro de la Opera de Roma en América Latina a principios
de siglo XX.
Como afirman los representantes del Ministerio de Asuntos
Exteriores y de Cooperación Internacional de Italia y una larga lista de instituciones
auspiciadoras, que este 2016 ha sido reconocido como el año de Italia en
América Latina, incluyendo historias, viajes, descubrimientos y empresas en la
perspectiva de abrir las más amplias perspectivas a integrar y a valorizar los
miles de aspectos de la presencia italiana en esta Región del Pacífico sur.
Mario Escudero, subsecretario de Estado, expresa emocionado a
los asistentes, que esta exposición y las que vendrán sucesivamente sirvan “para
crear una densa red de intercambio de conocimientos y experiencias que apunte a nuestros jóvenes y así caminar con mayor convicción caminar juntos
al futuro”.
Massimo Ricardo, director para la Promoción de Sistema País,
enfatiza que la gran temporada lírica en
el cono sur a partir de la fascinante máquina operística y de los viaje en
buques a vapor de los célebres tenores
hasta la presentación de documentos originales, bocetos, figurines,
vestuario, reliquias, artículos de prensa, testimonios sonoros, “se
articula a la lengua italiana y a la
feliz coincidencia con la XV edición del
programa de la lengua italiana en el mundo”, ligado a la estrecha relación de
la lengua y al patrimonio cutural compartido con los Países de Sudamérica.
Sudamericanamente es
un proyecto muy rico en información que nos traslada de Italia a Sur América con diversos grupos
de músicos, tenores y las
cotidianas dificultades geográficas y de financiamiento, demostrando que siempre la cultura, especialmente la música, es
uno de los instrumentos que
enriquece la relación humana.
Sudamericanamente nos habla de la Opera de dos Mundos. II
Teatro Constanzi. De la tenor Emma Carelli que se dio a conocer en el
Constanzi. De Mochi e Imascagni en su primera tournée en 1911. De Luigi Zapello, Caramba, el mago de lo trajes. Los Parravichini escenógrafos.
Grandes intérpretes como Beniamino Gigli de la
Cavallerina rusticana. Bidu Sayao de la Barbieri di Sigvilia. Giulio Crimi
en Aida. Rosa Raisa, Norma. Adolfo Bracale otro empresario audaz y afortunado
con su gran compañía de Opera en América
Latina, en una larga lista.
Destaca también la dinastía de los grandes tenores peruanos
en L´Opera de Roma, como Alesandro
Granda, I master cantori di Noriemberga, 1931. Ernesto Palacio, en la Gazza
ladra, 1973. Luis Alva y TeresaVerganza, en La Cenerentola, 1968, Y Juan Diego Flores, Il Barbare di Siviglia, 199l.
TESTIMONIOS
La capital del Perú
fue una ciudad que siempre apoyó con su asistencia a los
teatros, a las salas de exposiciones.
Desde siempre el Instituto Italiano
de Cultura, el Centro Cultural Peruano Norteamericano, la Alianza Francesa, el
Instituto Británico, El Centro de Grecia, El Goethe, entre otros
países ofrecen una variada y rica
programación.
Pero nunca como en estos últimos años, el interés por la cultura se ha reducido a cero. Se explica, en
la anomia absoluta de un amorfo
Ministerio de Cultura amorfo, un presidente
ausente total de todo indicio cultural, que ni siquiera tiene grabado en su memoria
que en Pauza, cerca de Oyolo, su tierra
natal se teatralizó una de las obras cumbres de la Literatura universal:
El
Quijote de la Mancha, escrita por el genio y pluma de Miguel de Cervantes
Saavedra, obra publicada en 1605 en Madrid- España. La obra rápidamente ganó prestigio en el mundo cultural de
entonces y prontamente cruzó el Atlántico, dando lugar a su puesta en escena en
Pauza el 19 de octubre de 1607, a solo dos años de la primera publicación en
Madrid y al poco tiempo de su primera presentación en Valladolid (junio 1605).
La teatralización fue promovida a iniciativa de Don Pedro
Salamanca, por entonces corregidor de Parinacochas, con el objeto de
congratular la designación del nombramiento del nuevo Virrey del Perú Don Juan
Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros.
Ingredientes que contribuyen a la descerebración del poblador
peruano: una televisión privada saturada de sangre, una educación empezando por la primaria en
cuya Prueba Pisa – UNESCO ha sido descalificada en matemática.
El país ha perdido
la brújula. Sus mejores hijos viven o tratan de abandonar
el país porque el empleo ni para
sus más dotados jóvenes hay espacio.
Vivimos el cataclismo, un apocalipsis
cotidiano. Ochenta por ciento de
economía informal, hospitales saturados,
una salud mental cuyos ministros del sector y premier no conocen ni siquiera esta temática tan cruel y preocupante. Las arcas del
BCR que revelan crecimiento a
costa del sacrificio de millones de
obreros y campesinos con mezquinos salarios, no representa Desarrollo sino una
desmesurada concentración en menos del uno por ciento de la población nacional.
Cárceles saturadas de presos, de
delincuentes jóvenes, donde el presupuesto diario es de 4.20 soles por personas y en cuya
licitación han constatado irregularidades. Una candidata a la presidencia (cuyo
padre cumple condena a 25 años de prisión, por ladrón y violador de DDHH), con altos porcentajes de respaldo.
¿Cómo puede haber llegado el país a esta edad de piedra, donde la moral, la ética, el
respeto a la cultura es parte de cualquier doctrina económica y social, pero que en esta tierra la praxis cotidiana es la improvisación.
Pronto los juicios
al preso Ernesto Odebrecht llegarán a muchos políticos del Perú porque
gran parte de los fondos del BCR fueron concedidos a esta empresa brasileña,
una de las más grandes organizaciones encargadas de macro proyectos como el
Gasoducto Sur Peruano, y cuya promoción, vea su presentación pública, sintetiza un tratado de la ética y el
futuro de la juventud.
A manera de conclusión.
El Banco Mundial presentó en Lima, en su asamblea general de gobernadores,
noviembre del 2015, un libro titulado Los
Olvidados, evocando el título
de la película de Luis Buñuel. “Podemos
terminar con una cita de Hervé Bazin, que dijo sobre « Los olvidados »:
«La
magnitud de esta película se entiende inmediatamente cuando sabemos que no hace
ninguna referencia a las categorías morales. Esta presencia de la belleza en lo
atroz (y no sólo de la belleza de lo atroz), esta perennidad de la nobleza
humana en la pérdida, transforma
dialécticamente la crueldad en un acto de amor y de caridad ».

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